Los próximos 12, 13 y 14 de julio tendrá lugar la primera Convención Europea de la Escuela de Psicoanálisis de los Foros del Campo Lacaniano (EPFCL), bajo el título “El decir de los exilios”.

PDF: desplegable de la convención europea.

PDF: Boletín de inscripción. La inscripción hay que hacerla directamente en Francia en la cuenta que figura en el boletín de inscripción. No obstante, la Comisión de Organización en España, agradecería ser notificada para tener también constancia de los inscritos.

* Comisión de Organización en España:
Trinidad Sánchez-Biezma de Lander: mtlander@hotmail.com
Xabier Oñativia Bagües: fxonat@gmail.com

Texto de Presentación.
Por Colette Soler.

La noción de exilio no es en sí misma compleja. El exiliado se encuentra expulsado del espacio que le hacía función de patria, cortado de sus vínculos, de sus afinidades vitales, incluso de su lengua. Las causas de este tipo de destierro son históricamente diversas. Pero, hay un hecho, notable que interpela más, y que depende bien poco de las peripecias de la historia: el sentimiento del exilio. El mito del paraíso terrestre, con sus dos expulsados de origen, Adán y Eva, y todos los mitos homólogos de la caída que no faltan en ninguna cultura, ¿No indican que la humanidad se piense como exiliada?

El sentimiento del exilio. En psicoanálisis tenemos que vérnoslas con este sentimiento de exilio, y es hasta el punto de que cuando el analizante es un exiliado efectivo, el exilio de su historia concreta siempre está en segundo lugar. Este decir del sentimiento del exilio tiene evidentemente sus grados, y su variedad, que tendrán que ser explorados uno por uno, puesto que no hay dos analizantes idénticos, pero al inicio es llamativo constatar que el sujeto analizante atribuye su sufrimiento a su historia, no a la gran historia, sino a la suya propia en sus debates de niño con el Otro, y se percibe como un exiliado del gran Otro de la palabra, un desterrado del “pariente traumático” como lo nombra Lacan, y esto sea cual sea su sexo, su edad, o su condición social. Sin embargo ¿No es extraño que el sujeto humano se perciba como separado de algo que nunca ha conocido, una plenitud, una felicidad, una patria? Esta nostalgia de lo que nunca fue, ¿De dónde viene?

El exilio que no cesa de inscribirse. Freud el primero en el psicoanálisis dio una fórmula de eso diciendo desde 1904, “objeto perdido” en el origen. El sueño del refugio y del calor del vientre materno donde nada falta y que ha sustentado la idea de Otto Rank según la cual el nacimiento sería un traumatismo, viene de ahí: de la falta y de la división experimentada que el analizante imputa en primer lugar a los avatares de su historia singular.

El decir de los exilios. Con este objeto perdido Freud abría la vía laica de un exilio… estructural, el que hace de los hablantes unos hambrientos de un imposible complemento. Cf el mito de Aristófanes. Lacan ha reconocido ahí un efecto de la estructura del lenguaje que programa el “el Uno-todo-solo”, con el medio decir de la verdad y el “no hay proporción sexual”. Este exilio de la relación es un incurable que no cesa de escribirse, y la cuestión de saber cómo cada analizante, en su análisis, pasa del sentimiento del exilio al saber del exilio estructural y sobre todo cómo se acomoda a ello al final queda planteada.

Los exiliados de la gran historia. Y luego existen los exiliados de la historia, muy diferentes. Ellos, han perdido lo que tenían, la madre patria como se la llama, y con ella, a menudo, una lengua, una cultura y toda clase de afinidades vitales. Las más llamativas son las que se imponen, individual o colectivamente, en contextos de terror político, de guerras, de colonialismo. En relación con esto, el último siglo no ha sido escaso, aunque el nuestro no sea tampoco avaro en materia de grandes migraciones de supervivencia. Pero existen también los exilios calculados, escogidos, inspirados por el apetito de descubrimiento o la búsqueda de los “eldorados”, por el deseo de otras cosas, de allendes que hacen soñar, a no ser que sea un amor que llama o un rechazo que empuja a lo lejos. En todos los casos, la fuerza de estas experiencias, tan diversas sean ellas, se cuentan. Empujan a decir, a un decir que quiere hacer saber, y de hecho, el decir de estos exilios ha producido muchas bellas obras literarias, muchos documentos también puesto que estos desarraigados de la historia, incluso cuando no quieren ser testigos directos, incluso cuando el silencio les atrapa, que es a menudo el caso, hacen hablar de ellos. ¿Por eso la pregunta de saber si este decir de los exiliados de la historia se aloja en el dispositivo propiamente analítico, o más bien, como en cada caso se articulan con el decir analítico, que él va hacia el exilio estructural? Según los casos ¿Hará objeción al decir del incurable, o se dejará relativizar por él? Es la cuestión del análisis de los traumatizados de la historia cuando ella les ha exiliado de hecho de su origen, puesto que entonces han encontrado lo que las necesidades de la estructura puede alojar de horror posible en las contingencias de la historia – no es el caso de todos los sujetos.

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Last modified: 9 junio, 2019

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