Tercer Prolegómeno
PDF descargable: Prolegómeno 3. Mª Luisa de la Oliva

ENTRAR EN ANÁLISIS Entrar (rae): Ir o pasar de fuera adentro. En el caso de entrar en análisis, ¿podemos pensar en un afuera y un adentro? ¿Son acaso lugares distinguidos, opuestos? Freud localizó el inconsciente en las fisuras de lo dicho, en las discontinuidades. No lo comparaba con profundidades abisales donde habría que bucear, más bien utilizaba metáforas arqueológicas, donde lo antiguo emerge entremezclado con lo reciente. Nos enseñó, que es en la superficie de lo que se dice donde podemos encontrarlo. Así pues, el significado de entrar como pasar de fuera adentro sería válido únicamente si se piensa como la superficie topológica de la banda de Moebius que solo tiene una cara.
Se trata de una ranura por donde el analista ha de ir a pescar lo que por ahí se cuela, aprovechando la ocasión y no dejándola escapar, ya que es en un instante que se produce la apertura en una pulsación que inmediatamente lleva a su cierre. El inconsciente, aunque “evasivo”1, se muestra, y como dice el dicho, a buen entendedor, pocas palabras bastan.
Para que haya una entrada en análisis, ha de haber una mutación en el sujeto, consistente en no creerse agotado en su cogito, y aceptar, constatar, y verificar que más que pensar es pensado por su inconsciente, lo cual implica un cierto acto de “humildad” en su sentido etimológico de humus: tierra, que indica nuestras propias limitaciones. Es decir, colocarse en una posición de no saber, pero con la esperanza de encontrarlo vía la suposición de saber de su inconsciente que encarna el analista.
Para que pueda haber una entrada en análisis, como primera condición ha de producirse lo que se llama una histerización del discurso, que no deja de ser una cierta destitución subjetiva que también se encontrará al final del análisis, pero de manera diferente. Así pues, lo que se produce al final de la cura, está marcado desde el principio.
Se trata de una operación subversiva, que no revolucionaria, en cuanto a la estructura del saber, y que no es fácilmente aceptada, pues ¿cómo se puede saber algo sin saberlo? Es la subversión de que hay un pensamiento inconsciente que es un saber no sabido. De manera que más que pensar, somos pensados.
¿Podemos afirmar que hay condiciones de discurso, sean éstas políticas, sociales, o económicas, que favorecen o no la subversión que se produce en la experiencia de cada sujeto para que entre en análisis?
El hecho de que el psicoanálisis se implantara como discurso en un momento histórico, ¿significa que está asegurado? ¿Observamos en nuestra clínica que hay ahora más dificultad para entrar en análisis? Son preguntas que sin duda surgirán en nuestras próximas Jornadas.
Mª Luisa de la Oliva. Colegio de Psicoanálisis de Madrid.

1J. Lacan. Seminario XI. Pág. 40

 

Segundo Prolegómeno

PDF descargable: Prolegómeno 2 Franc Estévez

Entrar en análisis.
La puerta de entrada y de salida de un análisis se pueden pensar como una misma puerta a franquear. Hace falta una llave y una mezcla de malestar y coraje para entrar en esa puerta, y quizás una mezcla de perplejidad y entusiasmo desapasionado para salir. Esta puerta -que tiene un marco-, una vez entreabierta, nunca se puede cerrar del todo. Su franqueamiento solo nos permitirá saber “un trozo” de lo que aspirábamos a saber.
La llave es una confluencia de dos deseos bien llamativos, bien raros: uno de un sujeto que desea saber, y otro de otro sujeto -que intenta operar como analista- que desea que, más allá del goce del sentido del inconsciente fantasma, el primero sepa de ese saber sin sujeto que determina su cuerpo. El horror del acto del analista implica que su función es la de empujar a la revelación de un saber que produce horror al analizante, con el objetivo de producir lo incurable. Lo incurable del inconsciente real que se burla de cada uno de nosotros, de manera singular y siempre infalible.
Para operar, el analista también tuvo, o está teniendo que hacerse cargo, de su propio saber sin sujeto que determina su propio cuerpo. Conviene que no se olvide nunca del todo de eso, para que no quede demasiado envenenado por el hastío o la sabiduría del practicante clínico, sin vigor y lleno de condescendencia.
George Steiner nos dice que en todo humano habita una “nostalgia del absoluto”, nostalgia que podríamos decir, origina la “dona” y “l’home” religiosus. Las hipótesis más compartidas dicen que cuando la mujer y el hombre fueron sapiens, es decir, más atravesados por el cuerpo del lenguaje, aparecieron sus necesidades religiosas. Estas necesidades provocaron la creación de sistemas religiosos formales, organizaron la visión occidental de la identidad humana y de nuestra función en el mundo. Sus prácticas y simbolismo impregnaron profundamente nuestra vida cotidiana pero por diversas razones, el núcleo religioso del individuo y de la comunidad fue degenerando en convención social, en casi una acumulación de actos reflejos. Este decaimiento fue dejando un profundo vacío en el centro mismo de la existencia intelectual y moral de Occidente. Vacío que los psicoanalistas sabemos resuena en el vacío donde se aloja la nada que es el sujeto.
Steiner plantea que el psicoanálisis, de la misma manera que el marxismo y la antropología estructural, constituyen “credos sustitutorios”, “mitologías”, que pretenden suturar ese vacío. Es casi condición necesaria para la entrada del sujeto en el análisis que piense éste como una mitología, como un credo sustitutorio, pero es un fracaso que del “primate mitopoético” que es, no haga un ateo viable a la salida. Los mitos caerán pero quedarán los peligros de la poesía. Es decir, que sus resonancias nos hagan dar cuenta de que el poema finalmente somos nosotros. Uno entra al análisis hecho un poema y sale hecho un poema. Es el mismo poema al principio y al final, pero quizás consiga firmarlo.
Franc Estévez

Primer Prolegómeno

PDF descargable: Primer Prolegómeno. Cora Aguerre.

“Entrar en análisis” es el título de nuestras próximas Jornadas que tendrán lugar en Vigo el próximo 25 de mayo. El tema elegido abre el campo a múltiples preguntas que suponen las diferentes modalidades de la entrada en análisis, el valor de las entrevistas preliminares y también aquellos casos, que, aún no habiendo entrado en análisis, realizan un trabajo analítico.
Jacques Lacan, en el texto de “La dirección de la cura”, se refiere al caso del hombre de las ratas y al caso Dora. Del primero, dirá, refiriéndose al procedimiento de Freud, “que empieza por introducir al paciente a una primera ubicación de su posición en lo real, aunque ello hubiera de arrastrar a una precipitación, no tengamos miedo de decir una sistematización, de los síntomas (1).”
Respecto de la queja de Dora, Freud le mostrará que ella misma participa del desorden del mundo de su padre. No solo participa en él, dirá Lacan, sino que se ha convertido en su engranaje y que esta situación no podría proseguir sin su complacencia.
Por una parte, nos encontramos con la queja del sujeto que acude al analista, con el sufrimiento, y por otra, con el analista que acoge la demanda y pone en marcha la cura. El deseo del analista, su apuesta, está en juego en cada caso, y tal y como decía Freud, no hay un saber acumulado, cada uno es singular, es “uno”.
En este mismo texto, Lacan nos plantea una dirección de la cura que va de la rectificación del sujeto con lo real, hasta el desarrollo de la transferencia y luego a la interpretación. El encuentro con el inconsciente, con ese saber no sabido que siempre sorprende, divide al sujeto, y le permite por un instante, vislumbrar aquello que le atañe, le toca y le convoca.

Citas:
(1) Lacan J. “La dirección de la cura y los principios de su poder” en: Escritos II. Siglo XXI editores; 1985. P. 576.

Cora Aguerre

Cartel de la Jornada: XIX Jornadas Colegios Clínicos. Vigo 25 mayo 2019

*Comisión Científica:
Anna Orts orts@gmail.com
Cora Aguerre coraguerre@gmail.com
Franc Estévez  francestevezz@hotmail.com
Francisco  Estévez f.estevez.glez@gmail.com
María Jesús Zabalo Iturrioz <zabaloiturrioz@gmail.com
María Luisa de la Oliva oliva@cop.es
Richard Barret richardjohnbarrett@yahoo.co.uk
Rut Sonnabend <sonabend@copc.cat

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Last modified: 8 abril, 2019

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