PRELUDIO Nº 5

PROLEGÓMENO1 Por Camila Vidal.

Como nos recuerda Colette Soler, lo real se presenta. Se presenta y produce perplejidad. Es importante este recordatorio porque a veces nuestro discurso puede llevarnos a engaño y presentar lo real como algo a lo que podemos o no acceder… No es el sujeto el que accede a lo real, es lo real que accede al sujeto y lo sorprende, se presenta y conduce nuestra existencia. El síntoma es la forma en como un sujeto ha podido hacer con eso, por eso es lo único que puede resguardar de lo peor y es por eso también que es el que conduce al sujeto, llegado el caso, al final de la cura y no al revés. Este real alojado en el síntoma, es un real múltiple, un real no-todo, como no podía ser de otra manera; no puede constituir una serie, como lo simbólico por lo que encontramos múltiples maneras de enunciar las diversas caras de lo real y por lo tanto hay también diferentes formulaciones de Lacan a lo largo de su enseñanza en relación al mismo. Toda la preocupación de Lacan al final de su enseñanza fue tratar de establecer cual es el real propio del psicoanálisis. ¿Cuales podrían ser esas diferentes maneras de enunciar las distintas caras en que muchas veces se nos presenta lo real? Hay un real evidente, aquel constituído por esa parte “animal” del hombre que ha quedado perdida por la intrusión del lenguaje, por su nacimiento como “hombre”, por su humanización. El lenguaje se introduce en el viviente y éste ya no será nunca más lo que era, el viviente se transforma en humano dejando fuera un campo propio pero, al mismo tiempo, ya para siempre inaccesible. Esta parte “animal” que ha quedado perdida, ha dejado un agujero, una vacuola de goce como nos dice Lacan, pero está, no podemos negarlo. Es ese goce que uno lleva siempre pegado a la suela de los zapatos como él nos recuerda y no hay forma de abordarlo ni de deshacerse de él. La cultura se asienta sobre esta pérdida, goce inabordable atribuido al Otro, de ahí sus segregaciones y sus malestares. Lo particular del capitalismo es el intento, apoyado en la ciencia, de puentear este resto, de hacerlo desaparecer (todo quiere tornarlo posible), que produce sujetos aislados con su goce, a la manera de como lo produce la droga pues es el resto, o más bien el síntoma que produce ese resto lo que permite el lazo social. El capitalismo quiere completud, pero lo que produce es disgregación, atomización de los lazos tan característico de nuestra época. Lo verdaderamente productivo es la forma en que, cada uno, pueda abordar ese imposible, esa no relación de cada uno con ese goce cercenado. Hacer con él, nos dice Lacan. Este es un real, que enunciamos como general podríamos decir, no es un real singular y no hay forma de abordarlo de ninguna manera. El real del que se ocupa el psicoanálisis es otro, o para ser más exactos puede enunciarse de otra manera. Se trata de las marcas particulares que para cada uno ha dejado esa “operación” de separación; ahí sí opera un psicoanálisis. Con la promoción del nudo borromeo lo que Lacan nos trae es el intento de aprehender cómo un sujeto llega a emerger, cómo ha sido la operación que ha permitido que viviente, lenguaje y cuerpo, tres registros separados, se anuden para formar un sujeto, un “palêtre”. Lacan nos dice que lo real es el nudo mismo, y el sujeto es el efecto de ese real, de esa conjunción. No hay forma de saber cómo eso se ha producido, “represión originaria” nos dice Freud, pero sí podemos ver los efectos, el resultado de ese anudamiento, las marcas de goce dejadas en el cuerpo por donde en adelante éste, el goce, circulará y con las que el sujeto, así constituido, formará la trama de su ex-sitencia y se creará un destino.
Lo que llamamos síntoma, es eso que los mantiene unidos, y es además el final de un recorrido, pues no hay solución por fuera de lo sintomático. Este sí es un real singular, propio de cada uno, conformado por ese encuentro con un goce marcado por la contingencia, pero decisivo para la constitución de cada hablante-ser. Un real tan plural como la diversidad de anudamientos que encontramos en las diferentes estructuras clínicas que son finalmente intentos de recubrir ese agujero, ese real. Es por eso que no tenemos que pensar estas estructuras como siendo unas mejores que otras.
Vigo, a 20 de abril de 2018.

PDF: PRELUDIO 6

PRELUDIO Nº 6

El magnífico título de esta Jornada “Lo real y el sujeto” nos sitúa de entrada ante los dos pilares fundamentales de que estamos constituidos los humanos: por una parte, subvertidos como vivientes por el lenguaje –inconsciente estructurado como un lenguaje- y anclados a lo real del goce, por otra. Por eso Lacan prefiere hablar de parlêtre en sus últimos años y no únicamente de sujeto. Desde esta perspectiva ¿cómo operar en los análisis con esta heterogeneidad?, ¿Qué orienta una cura?
Un psicoanálisis no cesa de interrogar al síntoma, en tanto éste proviene de lo real, y lo hace hasta encontrar un límite con los medios de lo simbólico y lo imaginario. Eso se traduce en la búsqueda de una explicación verdadera que verifique a qué viene ese síntoma. Pero la aparente paradoja que se constata en una cura muestra que buscar la verdad por la vía del sentido es una trampa. A este respecto recuérdese lo que Lacan articula sobre las declinaciones de la verdad hasta llegar a la “verdad mentirosa”, lo que nos sitúa de pleno en lo ficticio y evanescente de esta vía, camino por otra parte inevitable de transitar en todo análisis.
Es frente a esta encrucijada que nos encontramos con un Lacan maximalista, en el tiempo de su investigación con los nudos, que le lleva a postular lo que constituye su orientación del análisis:

“Pero la orientación no es un sentido puesto que excluye el simple hecho de la copulación de lo simbólico y lo imaginario, que es en lo que consiste el sentido. La orientación de lo real, en mi propio territorio, forcluye el sentido” (Seminario “El sinthome”, p 119).

Y un poco más adelante añade:

“El psicoanálisis, en suma, no es más que cortocircuito que pasa por el sentido…”.

Lo real puro es imposible, por eso acota que sólo son alcanzables fragmentos de real, alrededor de los cuales se tejen historias.
Es decir, hace falta estrellarse contra ese imaginario que instaura el sentido, la ficción que promovemos y avalamos para la instauración del SsS en el inicio de un análisis, para hacer productiva la compulsión de repetición, mediante el discurso analítico, cito a Lacan: “partiendo de simular el objeto a minúscula, es decir, de lo que nombro debido a que el hombre se pone en el lugar de la basura que es –por lo menos a los ojos de un psicoanalista, que tiene una buena razón para saberlo porque él mismo se pone en ese lugar. Es preciso pasar por esta basura decidida para, quizá, reencontrar algo que sea del orden de lo real” (Op cit, p 122). Pero enseguida se autocritica por la utilización del término reencontrar, como si todo lo de este orden ya hubiera sido encontrado. Y alerta sobre la trampa de la historia, el más grande de los fantasmas, por eso delata que tras los hechos de la historia en realidad lo que se encuentra es el mito. Y taxativamente afirma que no hay reencuentro, sino encuentro con lo real. Por eso la necesidad de un análisis orientado por lo real seguramente responde al doble traumatismo del parlêtre:

El debido a estar traumatizado por el Otro (trou-matic, es decir, lo simbólico agujereado).

Y el trauma debido a lo real del cuerpo (acontecimiento de goce del cuerpo).

C. Soler (Advenimientos de lo real. De la angustia al síntoma) lo ejemplifica con la angustia sufrida por el pequeño Hans desencadenada en el encuentro con lo real sexual: la erección de su pene como primer gozar macho que, en su caso, no va a poder devenir un órgano falicizado. Porque la madre, histérica que hace huelga sexual ante su marido, solo quiere el falo bajo la forma del hijo, por eso del pene de éste le dirá que “esto es una marranada”. Además de que el padre real no ejerce su función paterna, como le reclamaba el hijo a lo largo del tratamiento. De esta forma, ese acontecimiento de goce de cuerpo en Hans no encuentra alojamiento simbólico en el Otro y se angustia. Es más tarde que dicho acontecimiento de cuerpo va a poder pasar por el inconsciente lenguaje con un primer significante, el de la fobia al caballo, lo que constituye el primer síntoma, en su doble faceta de un Uno de goce y primer Uno del saber del Otro.
Entonces un psicoanálisis deberá ser un saber hacer con los advenimientos de goce. De ahí que el trabajo analítico toma la dirección de hacerse eco de los mismos encontrando los puntos de detención del inconsciente real que suministran las formaciones del inconsciente elaboradas, los S1 en su valor de signo y portadores de goce, Unos sin llamada a un saber S2. Recordemos que el síntoma también se entiende como un nudo de signos.

Xavier Campamá.
Barcelona, 4/05/18 .

2001-2016

JORNADAS de los Colegios Clínicos de la zona FFCL-E (F9)

1.   2001. Donostia.  “La ética del psicoanálisis”
2.   2002. Barcelona.“La creencia en la clínica y en la dirección de la cura”
3.   2003. Madrid.  “El inconsciente y la cura”
4.   2004. Gijón. “Transferencia y sugestión”
5.   2005. Donostia. “La posición del analista en la cura”
6.   2006. Barcelona. “Vínculo social y síntomas contemporáneos”
7.   2007. Valencia. “La causa, de la angustia al deseo”
8.   2008. Tarragona. “Amor, deseo y goce en el síntoma”
9.   2009. Madrid. “La dirección de la cura y los discursos”
10. 2010. Gijón. “Los malestares del cuerpo en la clínica contemporánea”
11. 2011. Vigo. “Amor, odio e ignorancia. Clínica de las pasiones”
12. 2012. Donostia. “El inconsciente habla. ¿Cómo lo trata el psicoanálisis?”
13. 2013. Valencia.“Malestares de la identidad, en el sexo y en lo social”
14. 2014. Barcelona. “Diagnóstico y tratamiento de las neurosis, sin excluir al sujeto”
15. 2015. Tarragona. “Identificación y síntoma”.
16. 2016. Madrid. “Lazo Social y síntoma”.

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Last modified: 8 mayo, 2018

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